IMG_20170205_161435

Alguna vez alguien me dijo que cuando su hijo con TEA cumplió los 18 años fue un nuevo duelo que tuvo que enfrentar, diferente, pero duelo al fin. El cierre de la infancia que abre el camino hacia la adultez incierta, donde necesariamente hay que hacer cambios, que van desde encontrar un médico de adultos que sepa sobre su condición, hasta ayudar a pensar en el futuro, aquel en que algún día ya no estaremos para acompañarlo.

Y ya llegaron los soñados 18, muchos a su edad estan definiendo una carrera, aprendiendo a manejar un auto, buscando un trabajo, saliendo con amigos, quizás pasando a buscar a su primera novia. Claro que todas esas cosas son impensadas por él, pero sin embargo nuevos caminos van comenzando.

Y así, van surgiendo distintas cosas,  como poder dejar lugar a hermanas que acompañan, acercarlo a distintas actividades más apropiadas a su edad, rodearlo de jóvenes de su edad con y sin su misma condición,  encontrar espacios de ocio que le permitan sentirse cómodo. Que conozca el arte, la cocina, el deporte, algún oficio, etc. , así tal vez en un futuro cercano podamos definir que es lo que realmente le gusta para poder pensar en un oficio.

Aprender a entender sus necesidades que no son las mismas de antes y respetar sus necesidades y deseos aunque no los pueda expresar en palabras requiere de mente abierta, ojos atentos y mucha disposición.

La tan mencionada autodeterminación para quien tiene tantas dificultades en la comprensión y expresión necesariamente esta mediada por intérpretes, que en este caso somos la familia cercana, pero esta no es tarea fácil, si a veces nos cuesta tomar nuestras propias determinaciones, cuanto más descubrir las de otro. En este camino estamos,  juntos, trabajando codo a codo, familia, profesionales, y por supuesto él mismo,  con un firme deseo, que su vida sea feliz.

El futuro lejano nos genera incertidumbre, nos asusta, tal vez no todo podramos resolverlo, pero necesitamos pensar en él, haciendo nuestro mayor esfuerzo. No por nosotros, sino por él, porque lo amamos y queremos que ese futuro sea pleno, con respeto y dignidad.

Nuestra historia sigue, con aciertos y errores, con momentos hermosos y otros no tanto, pero con una firme convicción, hacerlo feliz hoy y siempre.

Patricia (mamá de Lucas)