Estudios previos han demostrados que las personas con TEA experimentan dificultades en la percepción, integración y modulación de respuestas a los estímulos sensoriales diarios incluyendo los dominios auditivos, visuales, somatosensoriales y proprioceptivos. Estas dificultades están presentes a lo largo de la vida. El desorden sensorial ha sido observado también, por padres, hermanos y relatados por las mismas personas con autismo.

Los resultados de las investigaciones sugieren que los individuos con TEA experimentan más dificultades en el procesamiento sensorial que sus pares de desarrollo típico o con retraso madurativo sin TEA. Si bien se ha demostrado que el tiempo y la magnitud de las respuestas a los estímulos multisensoriales, son diferentes e ineficientes en individuos con TEA, la neurobiología del desorden sensorial no está bien comprendida.

A pesar de los progresos significativos realizados, sigue habiendo muchas preguntas sin respuesta. Se desconocen aún las fuentes de variabilidad de las características sensoriales entre individuos. Esto implica la consideración de tres temas críticos: (a) considerar características sensoriales como construcciones dimensionales; (B) tomar un enfoque de “diferencias individuales”; y (c) adoptar un enfoque global, multidimensional y multimodal de la medición de las características sensoriales.

La construcción multidimensional de “rasgos sensoriales” podría considerarse como una forma de ver si los síntomas asociados con un trastorno, como el autismo, existen en un continuo desde el desarrollo típico al atípico, recorriendo numerosas psicopatologías infantiles. Un enfoque dimensional podría cuantificar el nivel o la severidad de los rasgos a lo largo de un continuo, en lugar de simplemente indicar la presencia o ausencia de un trastorno. Interacciones potenciales entre dos o más rasgos dimensionales puede permitir caracterizar mejor construcciones multidimensionales complejas y explicar los perfiles heterogéneos de los síntomas dentro un único diagnóstico.

Los síntomas que reflejan las posibles dimensiones de la hiporeactividad, hiperreactividad y preocupaciones sensoriales están presentes en TEA, y en innumerables trastornos del desarrollo neurológico, Síndrome de X frágil, TDAH, trastorno de ansiedad y trastorno del procesamiento sensorial. Esto sugiere que alteraciones tempranas del desarrollo neurológico que afectan los procesos sensoriales pueden plantear vulnerabilidades para varios trastornos, en lugar de conducir específicamente a un solo desorden, tal como TEA. Además, los niños con desarrollo típico presentan algunas características sensoriales inusuales, pero de forma menos pronunciada y/o transitorias

Es necesario que la investigación futura avance más allá de los modelos puramente descriptivos de rasgos sensoriales en TEA hacia una perspectiva de diferencias individuales que subraya la necesidad de comprender la variabilidad dentro de este diagnóstico. Se ha propuesto que la presentación de las características sensoriales en autismo se caracteriza mejor como un conjunto de distintos subtipos sensoriales. Los modelos actuales identifican cuatro subtipos sensoriales, incluyendo uno que se caracteriza por características sensoriales suaves que es poco probable que afecten a la función, y otro donde las características sensoriales son frecuentes y varían según las modalidades sensoriales. Los dos restantes se pueden distinguir por más o menos reactividad a los estímulos sensoriales. Además, los investigadores han identificado patrones de comportamiento asociados con cada subtipo sensorial, y por lo tanto están comenzando a identificar clusters de características sensoriales que podrían predecir algunos aspectos del desarrollo.

Esto apoya la utilidad potencial de las características sensoriales para identificar subgrupos clínicamente significativos en TEA. Un enfoque de agrupamiento permite distinguir fenotipos basados ​​en la sensibilidad que podrían influir en la evaluación y tratamiento para las personas. Los primeros modelos sensoriales facilitaron el planificar el  tratamiento sobre la base de comportamientos discretos más que de los perfiles individuales. Además, este enfoque tiene el potencial deInvestigación sobre la base neurobiológica de las características sensoriales.

Dado que los niños con TEA varían en sus características sensoriales, es plausible que algunos niños sean más sensibles a un enfoque de tratamiento en particular debido a la compatibilidad entre sus características sensoriales y los procedimientos involucrados en la intervención específica. Un ajuste subóptimo entre las características sensoriales y las estrategias de intervención podrían contribuir a las diferencias individuales en la respuesta al tratamiento documentadas. Sin embargo, para probar la hipótesis de cómo las características sensoriales pueden interactuar con los componentes del tratamiento para producir respuestas diferentes, se necesita un enfoque de diferencias individuales para el análisis de las características sensoriales en los TEA.

No existe un método universalmente aceptado para valorar clínicamente las características sensoriales en el TEA. Las herramientas utilizadas actualmente para la medición sensorial en la clínica se basan principalmente en el informe de los padres o el representante, por ejemplo, el Perfil Sensorial y en menos casos en observación directa. Se considera que la mejor manera de evaluar las características sensoriales es una que sea integral, multidimensional y multimodal, combinando la observación, la fisiología y las medidas basadas en el cuestionario

A pesar de la ausencia de perfiles sensoriales como un componente de la práctica de diagnóstico estándar, puede ser ventajoso hacerlo. Por ejemplo, la caracterización de los subtipos fenotípicos dentro del TEA puede ser crítica para determinar “Qué funciona para quién, y por qué” cuando se trata de predecir los resultados de un tratamiento, y, además, puede ayudar en el desarrollo de programas de intervención individualizados. Por lo tanto, perfiles sensoriales durante el proceso de diagnóstico y evaluación pueden complementar el proceso mediante la creación de un perfil completo e individualizado.

La heterogeneidad clínica confirmada es un rasgo distintivo del TEA y limita nuestra comprensión del pronóstico del trastorno basado en la presentación temprana. La identificación de mecanismos para restringir la heterogeneidad clínica hará avanzar sobre el conocimiento y facilitará el desarrollo de intervenciones personalizadas. Una comprensión más precisa de las características sensoriales en el TEA es una manera de restringir la heterogeneidad clínica.

Modificado de: Uljarevic´ M, Baranek G, Vivanti G, Hedley D, Hudry K, Lane A. 2017. Heterogeneity of Sensory Features in Autism Spectrum Disorder: Challenges and Perspectives for Future Research. Autism Research 10: 703–710.