Como equipo sabemos lo difícil que es poder reconocer las primeras alertas hasta llegar al diagnóstico. Tenemos la certeza que cuanto antes un niño con este desafío reciba la estimulación que necesita, mejor será su pronóstico y calidad de vida.

Este programa está dirigido especialmente a padres de niños de 0 a 24 meses, médicos pediatras y docentes de nivel inicial.

La edad promedio en que se detecta el autismo clásico de 3 años, el síndrome de Asperger y el TGD-NE tienden a ser diagnosticados más tarde con una edad media de 7,2 y 3,9 años respectivamente Ante la falta actual de marcadores biológicos,  el principal medio de detección es la observación

Hay consenso en que de trastorno tiene comienzo prenatal, por lo que hay un retraso considerable en el diagnostico. Alrededor de un tercio a la mitad de los padres de niños con trastorno del espectro autista recuerdan anomalías durante el primer año y, asimismo, vídeos caseros también identifican las manifestaciones tempranas de autismo cerca de los 12-18 meses. Las investigaciones han demostrado que es posible diagnosticar el Síndrome de Asperger y el TGD-NE antes de los 3 años.

El diagnóstico y tratamiento están inextricablemente ligados entre sí. El autismo no tiene cura, pero la calidad de vida de los niños, los padres y las familias puede mejorar considerablemente con el enfoque de tratamiento adecuado. La intervención temprana es la mejor respuesta al TEA: mientras antes se inicie el tratamiento mejor son los resultados del mismo. Además, la aparición de comportamientos compensatorios secundarios puede prevenirse o minimizarse.

Si sos la mamá, el papá o docente de niños entre 4y 24 meses vigilar su desarrollo es imprescindible.
Respondé el cuestionario
  • No responde a las expresiones faciales o sentimientos de los demás como sus pares de la misma edad. En algunos casos falta de sonrisa social.
  • Evita el contacto visual. No miran a los ojos cuando se les habla (6 meses).
  • Mutismo, retraso en la adquisición lenguaje y formas particulares de comunicarse (por ejemplo ecolalia). No balbucea a los 5 meses. No emite palabras al año. No pronuncia frases de dos palabras a los 2 años.
  • No responde a su nombre y a veces parecen no percatarse cuando otras personas les hablan pero responden a otros sonidos ( 12 meses).
  • Presentan conductas extrañas que repiten una y otra vez (agitar las manos, deambular, mover los dedos, mecerse, etc.) (después de los 12 meses).
  • No juega con situaciones imaginarias ni imitan a los grandes x ejemplo dar de “comer” a la muñeca para imitar a la mamá (12/18 Meses).
  • Se irrita por los cambios y muestra conductas obsesivas. No toleran los cambios de rutina y/o de itinerarios (12/24 meses).
  • No señala objetos para mostrar su interés y compartir con otro. Por ejemplo señalar un avión que está volando cerca para mostrárselo a los padres. Tampoco miran hacia adonde señalan otras personas al llamar su atención ( 15 meses).
  • No muestra interés por otros niños y prefiere jugar solo o a veces están muy interesados en otras personas pero no saben cómo acercarse a ellas (15/18 meses).
  • Reacciona de forma inadecuada o poco común ante diversos estímulos que huelen, saben, se ven, se sienten o suenan.
  • Algunos pierden las destrezas que tuvieron (por ejemplo dejan de decir palabras que estaban usando anteriormente).
Estas señales NO IMPLICAN UN DIAGNOSTICO. Muchos niños sin dificultades pueden presentar alguna de ellas en algún momento de su evolución. Sin embargo, son alertas del desarrollo que requieren una consulta especializada a la brevedad.

Un diagnostico precoz lleva a una intervención temprana. Y, la intervención temprana a una mejor calidad de vida. LA DETECCIÓN PRECOZ MEJORA VIDAS. NO PUEDE, NI DEBE OBVIARSE

Si encontras en tu hijo, alumno, familiar o conocido alguna de estas alarmas, consultá a tu médico pediatra o escribinos.