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Las personas con autismo tienen características conductuales particulares distintos rendimientos según la etapa de desarrollo. Esto hace que sea difícil evaluar la atención. El DSM IV TR no admite la comorbilidad con el trastorno de atención con hiperactividad porque se considera al último parte de la sintomatología nuclear del autismo. Sin embargo, cerca del 30% de los pacientes con TEA recibe tratamiento farmacológico para mejorar la atención y reducir la hiperactividad y la impulsividad. En consecuencia, es importante plantear las diferencias entre ambos trastornos para obtener un diagnóstico precoz y un tratamiento temprano y efectivo.

Los déficit atencionales en autismo varían según sus subcomponentes.  Puede estar alterado el sistema de alerta y atención sostenida presentando fallas en la regulación de la atención, en la atención sostenida auditiva –al tener menor comprensión- y disminuye la capacidad atencional cuando el estímulo social es alto. Otro subcomponente es la atención selectiva, disminuida en el autismo porque existe una orientación a estímulos irrelevantes al contexto.  Las funciones ejecutivas también se encuentran alteradas en el autismo y esto implica que haya un menor shift atencional especialmente en cambios de modalidad sensorial, niveles conceptuales complejos con perseveraciones; y hay una mayor dificultad para inhibir estímulos prepotentes. Por último, la codificación auditiva está reducida. El déficit en la interpretación de información simbólica que podría estar implicado en la selección y el procesamiento de la información que se recibe del ambiente.

Es probable que el análisis de modelos propuestos desde la neuropsicología permita encontrar subgrupos de trastornos de la atención que sean tratados de manera específica y adecuada, permitiendo así optimizar la respuesta a la rehabilitación cognitiva y la calidad de vida de los pacientes con TEA.

Resumen

El objetivo del trabajo fue caracterizar las alteraciones atencionales en pacientes con trastorno generalizado del desarrollo en el espectro autista (EA), con el fin de diferenciar el compromiso propio del autismo de la comorbilidad con trastornos atencionales no relacionados con los síntomas nucleares.

Se realizó una investigación bibliográfica sobre estudios de atención en pacientes con EA. Las habilidades atencionales fueron analizadas según modelos neuropsicológicos, neurofisiológicos y protocolos farmacológicos.

Los trastornos atencionales propios del EA se pueden explicar por alteración en el procesamiento de tres subsistemas, según el modelo de Mirsky:

1. Alerta y atención sostenida: comandado por el sistema reticular activador ascendente. Estaría afectado, dependiendo de la motivación y de la modalidad sensorial, y conduce a rendimientos inferiores en tareas auditivas que visuales.

2. Atención selectiva: una vía encargada de la focalización. La orientación a estímulos visuales es un mecanismo atencional aparentemente afectado en el autismo, tanto por la mayor orientación a estímulos irrelevantes al contexto como en la dificultad en variar el foco de orientación, especialmente en ítems múltiples.

3. Control atencional: el sistema prefrontal es el encargado de los aspectos ejecutivos de la atención. Hay dificultades en el enganche o desenganche a estímulos según el cambio de plan (shift atencional) y en la inhibición a estímulos prepotentes. La memoria de trabajo no parece estar comprometida.

Por otro lado, algunos autistas tendrían déficits comórbidos en la atención sostenida, semejantes a los de niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD). Se describe el tratamiento farmacológico según la naturaleza del trastorno.

Diagnosticar con precisión y tratar estas alteraciones permitiría optimizar la respuesta a la rehabilitación cognitiva y la calidad de vida de los pacientes autistas.

 

Modificado de:

Grañana N. 2009. Alteraciones de la atención en los trastornos del espectro autista. Psicofarmacología 57: 27-32.

Fuente: Dra. Nora Grañana –